
A primera vista es difícil diferenciar entre un cuchillo de gran calidad y uno de peor calidad, puesto que las propiedades fundamentales se manifiestan durante el uso diario. Pero en algo siempre se puede confiar:
ZWILLING J.A. HENCKELS es sinónimo de la mejor calidad de los cuchillos.
Los cuchillos de calidad pueden reconocerse por las siguientes características:
Los componentes del cuchillo van ensamblados sin ranuras. Mediante la compensación se consigue un paso sin soldadura entre el cabezal y el mango. Esto es especialmente importante desde el punto de vista higiénico. La hoja y el mango están libres de irregularidades y rebabas, hecho que impide la proliferación de bacterias.
La hoja posee una superficie finamente amolada que, mediante un amolado con fieltro, consigue, además, una alta hermeticidad. Así se reconoce el procesamiento de calidad de la superficie.
El mango y el cabezal están configurados de modo que la mano pueda agarrar firmemente el cuchillo y éste no se escurra. El mango ergonómico y el peso adecuado permiten un trabajo sencillo con una elevada seguridad.
La consistencia del corte determina la vida útil de las hojas con una suficiente capacidad de corte. Un buen cuchillo permanece, con el cuidado correspondiente, afilado durante largo tiempo.
Cuanto más fina se haya pulido o afilado la superficie de la hoja, más resistente será ésta a la corrosión.
Los cuchillos de calidad con mangos de plástico o de acero fino pueden lavarse en el lavavajillas (preferentemente en un programa económico con una temperatura máx. de 55º C). No obstante, se recomienda la limpieza a mano, por ser más cuidadosa.
Los cuchillos con mangos de madera lixivizan en el lavavajillas y se hinchan. Sólo pueden lavarse con agua corriente.