
Todos los utensilios de cocina facilitan el trabajo en ella pero no hay un utensilio igual a otro. Las diferencias de calidad son grandes, aunque a primera vista resulte difícil distinguir entre un utensilio de cocina de gran calidad y un producto no tan bueno. Las propiedades fundamentales se manifiestan sólo tras un uso prolongado. Los utensilios de cocina de alta calidad pueden reconocerse por las siguientes características:
Las partes metálicas de los buenos utensilios de cocina tienen una superficie lisa, pulida y libre de poros. El mango y la parte funcional están ensamblados sin juntas y de forma impermeable. Esto es especialmente importante desde el punto de vista higiénico.
Las exigencias para los utensilios especiales son elevadas. No sólo deben realizar su tarea perfectamente, sino que también deben poder manejarse de forma sencilla, sin fatigas ni complicaciones y, además, tener un aspecto atractivo. El diseño y la ergonomía son, por tanto, tan importantes como la funcionalidad.
Un criterio importante de calidad es la durabilidad. Cuanto más estable sea un utensilio de cocina, más fiable y segura será su función y mayor será su vida útil. Los utensilios de cocina de alta calidad y fiabilidad deben tener una forma resistente. En el uso normal debería quedar excluida la posibilidad de doblamiento, deformación o incluso rotura de las partes.
El grosor del material del brazo debe ser de al menos 2,5 mm. Asimismo, el mango debe estar ligeramente curvado en sección transversal para una mayor estabilidad. La parte funcional está anclada profundamente en el mango, de modo que ambas partes permanezcan unidas firmemente, incluso después de un uso intensivo de muchos años.
Un utensilio de cocina ha de ser necesariamente inoxidable. Esto garantiza no sólo una vida útil más larga, sino que resulta imprescindible también para un contacto ilimitado con los alimentos. Los utensilios de cocina de acero al cromoníquel tienen una resistencia fiable a la corrosión y se reconocen por la marca "Acero inoxidable 18/10".
Los utensilios de cocina de acero al cromoníquel pueden lavarse en el lavavajillas, aunque el lavado a mano es siempre menos agresivo. Pero los utensilios de cocina con mangos de madera lixivizan en el lavavajillas y se hinchan; sólo pueden lavarse con agua corriente.
El material debe mantenerse con sabor y olor neutro, es decir, en ningún caso puede modificar el sabor de los alimentos. Esto también tiene validez en sentido contrario: al contacto con los alimentos, el material no debe tomar color ni sabor.